Absceso periamigdalino

Un absceso periamigdalino, también conocido como absceso amigdalino, es una afección secundaria e infecciosa que ocurre can la presencia de amigdalitis que generalmente causa hinchazón en un lado de la garganta.

Signos y síntomas

Además de los síntomas experimentados con la amigdalitis, las personas que desarrollan un absceso a menudo tienen síntomas que empeoran progresivamente, que pueden comenzar a producirse una semana antes de que se forme el absceso real. Estos síntomas pueden incluir:

  • Acumulación de líquido que contribuye a la hinchazón facial que causa molestias y deteriora la capacidad de abrir la boca o induce al babeo
  • Sensibilidad mandíbula
  • Dolor de garganta. Puede ser leve al principio, pero empeorará progresivamente y generalmente tenderá a concentrarse en el lado de la garganta que contiene el absceso.

Fotografías de pacientes

Causas

El absceso periamigdalino se forma cuando se acumula pus en los delicados tejidos de las amígdalas cuando se complica una amigdalitis, debido a la exposición al estreptococo del grupo beta-hemolítico A. Puede afectar una o ambas amígdalas dependiendo de la gravedad de la infección.

Complicaciones

Si no se trata, un absceso periamigdalino puede contribuir a una variedad de complicaciones:

  • Trastornos respiratorios. Si el absceso crece y no se rompe, puede bloquear una de las vías respiratorias y restringir la respiración.
  • Celulitis. La infección que contribuyó a la formación de abscesos puede propagarse a otras partes de la cabeza, incluyendo el cuello y la mandíbula, llevando al desarrollo de celulitis, lo cual pone a la persona en riesgo de meningitis.
  • Neumonía.
  • Pericarditis. Es la inflamación de la membrana en forma de saco que rodea el corazón, que puede llevar a la insuficiencia orgánica y a la muerte prematura.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza con un examen visual que se verifica con un procedimiento de aspiración, en el que se extrae una porción del absceso para su análisis de laboratorio.

Tratamiento

El tratamiento consiste generalmente en:

  • Drenar el absceso. Generalmente implica un procedimiento quirúrgico para drenar el absceso y prevenir complicaciones adicionales.
  • Extirpación de las amígdalas (amigdalectomía). En la mayoría de los casos, también se puede realizar una amigdalectomía después de extirpar el absceso.

También se pueden prescribir antibióticos y analgésicos para eliminar la infección y aliviar las molestias después de la cirugía.