Eosinofilia

CIE-10: D72.1

La eosinofilia es el término médico para un número anormalmente alto de eosinófilos, es decir, la presencia de demasiados eosinófilos en la sangre y en ciertos tejidos.

Signos y síntomas

Los síntomas de la eosinofilia son esencialmente los de la enfermedad subyacente que la activa. Por ejemplo, si la condición subyacente es el asma, los síntomas incluyen:

Si, por otro lado, el desencadenante es una infección parasitaria, es probable que los síntomas principales sean:

Causas

Eosinofilia con médula ósea anormal

Eosinofilia con médula ósea normal

Diagnóstico

Un nivel de eosinófilos superior a 400-450 por microlitro de sangre se considera alto. En las formas graves de eosinofilia, el número de eosinófilos puede alcanzar las 5.000 células por microlitro de sangre.

Un conteo eosinofílico se realiza como parte de un conteo sanguíneo completo. Si se sospecha o se detecta eosinofilia, se pueden realizar pruebas adicionales, incluyendo:

  • Biopsias
  • Tomografías computarizadas
  • Radiografías
  • Pruebas de función hepática
  • Pruebas serológicas
  • Pruebas de heces y orina

Tratamiento

El tratamiento de la eosinofilia trata la afección subyacente, ya sea una alergia estacional al polen o una enfermedad maligna.

Medicamentos

Los tratamientos con corticosteroides generalmente han tenido éxito en el tratamiento de algunas formas de eosinofilia, especialmente si la afección subyacente no es maligna.

En las formas graves de eosinofilia, en las que se ven afectados los órganos vitales (por ejemplo, el corazón y los pulmones), se utilizan fármacos más agresivos, incluidos los agentes quimioterapéuticos y el tratamiento anticoagulante.

Cirugía

La intervención quirúrgica puede ser necesaria para restaurar la función de los órganos afectados.